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19 oct. 2022
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La moda japonesa inicia una nueva era tras Kenzo y Miyake

Por
AFP
Traducido por
Hernandez Sebastian
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19 oct. 2022

En la escuela de modas Bunka de Tokio, en un silencio solo interrumpido por el ruido de tijeras y máquinas de coser, los estudiantes sueñan con París y el renombre mundial que lograron sus antecesores ya retirados o fallecidos.


Una profesora enseña a una estudiante el corte de una tela en la escuela de moda Bunka de Tokio, el 16 de septiembre de 2022 - AFP/Yuichi YAMAZAKI


La muerte de Kenzo Takada en octubre de 2020 y luego la de Issey Miyake en agosto marcan el final de una era, tras la revolución generada en los años 70 y 80 por los diseñadores de moda japoneses en Francia y en todo el mundo.

Esto aumenta las expectativas para una nueva generación de diseñadores como Takuya Morikawa, un alumno de Bunka de 40 años cuyas elegantes prendas inspiradas en la moda urbana debutaron en las pasarelas de París hace dos años. Antes de lanzar su marca TAAKK en 2013, pasó ocho años en el estudio de Issey Miyake, trabajando en la famosa línea "Pleats Please" y explorando métodos artesanales tradicionales.

Morikawa se vio muy afectado por la muerte de su mentor: “Debemos hacer todo lo posible para que la muerte de estos diseñadores no tenga un impacto en el mundo de la moda. Si esto sucede, significa que estamos haciendo mal nuestro trabajo”.

Otro que ha tomado la antorcha es Nigo (nombre real Tomoaki Nagao), quien saltó a la fama en la década de 1990 con su marca de ropa urbana A Bathing Ape. También graduado de Bunka, fue nombrado director artístico de Kenzo el año pasado.

Sacai, otra marca de moda japonesa de éxito internacional, fue fundada en 1999 por la diseñadora Chitose Abe, que colaboró notablemente con el modisto francés Jean Paul Gaultier.


Competencia empresarial



Kenzo e Issey Miyake partieron para conquistar el mundo desde París, al igual que la pionera de la alta costura japonesa Hanae Mori, quien murió en agosto a los 96 años. Yohji Yamamoto, ahora de 79 años, y Rei Kawakubo, de 80, fundadora de Comme des Garçons, todavía simbolizan esta generación dorada.

La moda japonesa de vanguardia una vez "sacudió al mundo", según la presidenta de Bunka, Sachiko Aihara, quien recuerda cómo sus alumnos empezaron a vestirse de negro después de que Yohji Yamamoto lanzara su primera línea de ropa monocromática.

Sin embargo, “atrás quedó el tiempo en que un diseñador presentaba una colección que todo el mundo usaba”. Esto se debe a la multiplicación de la oferta “y no de la disminución del talento”, opina Aihara, para quien ahora también es fundamental tener conocimientos comerciales antes de lanzar una marca competitiva.

La diseñadora Mariko Nakayama, quien trabajó durante mucho tiempo como estilista en el mundo de la moda en Tokio y planea lanzar su marca en Francia, recuerda que se le puso la piel de gallina cuando se puso Comme des Garçons por primera vez.

Ella también siente que la industria es diferente hoy en día. "Mirando a Virgil Abloh para Louis Vuitton, por ejemplo, siento que hemos entrado en una era de edición, donde los diseñadores están dando giros modernos a formas y patrones clásicos”, señaló en su tienda en el elegante distrito de Omotesando en Tokio.

"Nuevos valores"



Trabajar en París, Londres, Nueva York o Milán todavía se considera la clave del éxito para los diseñadores japoneses, explicó Aya Takeshima, de 35 años, quien estudió en Central Saint Martins en Londres.

El desfile reciente de Takeshima en la Semana de la Moda de Tokio para su marca Ayame presentó blusas transparentes y vestidos de jersey, mientras que los modelos masculinos lucieron vestidos elegantes.

Estudiar en el extranjero le dio diferentes perspectivas. "En Japón parece que primero inculcamos la técnica. Las ideas y los conceptos... son secundarios", mientras que en Londres es todo lo contrario, según ella.

También consciente de la necesidad de que sus estudiantes se abran al mundo, Bunka planea ofrecer una beca para estudiar en el extranjero como parte de las celebraciones de su centenario el próximo año.

Para Natalia Sato, de 21 años, una de sus alumnas, Issey Miyake y la vieja guardia “trajeron muchos valores japoneses y orientales al mundo”, incluidas técnicas inspiradas en la rica y sutil artesanía tradicional.

“Me preocupa que los cimientos que han construido se destruyan con su desaparición”, pero “al mismo tiempo, es un punto de inflexión” que podría ofrecer nuevas oportunidades creativas. "Es una oportunidad para mí pensar en cómo podemos crear nuevos valores", aseguró.
 

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