Safilo aumenta sus pérdidas en 2017

Safilo cierra 2017 con un balance marcado por unas ventas y resultados a la baja. El grupo italiano, controlado por el fondo holandés Hal, ha sido fuertemente castigado por el impacto negativo de las marcas que ya no forman parte de su cartera. Con motivo de la publicación de sus resultados anuales, la compañía confirma la caída de su cifra de ventas hasta los 1 047 millones de euros (un 16,4% menos en comparación a 2016) y ha anunciado pérdidas por tercer año consecutivo.
 
Nuevo showroom en Sao Paulo, Brasil - Safilo

El segundo fabricante mundial de gafas registró en 2017 una pérdida neta de 251,6 millones de euros, mientras en 2016 fue de 142,1 millones y en 2015 de 52,7 millones. Esto se explica debido a hechos excepcionales, sobre todo la devaluación ligada al lanzamiento de la actividad del grupo en Asia y a los gastos de inversión no corrientes.

Dejando de lado hechos concretos, la pérdida ajustada se sitúa en 47,1 millones de euros. La compañía ha registrado una caída de su excedente bruto operacional (Ebitda) que ha pasado de 89,9 millones de euros en 2016 a 25,9 millones un año más tarde. El Ebitda ajustado pasó de 88,8 millones de euros a 41,1 millones en 2017. Teniendo en cuenta estos resultados, el consejo de administración ha decidido no pagar los dividendos del ejercicio 2017.

“2017 ha sido un año complejo para Safilo, a lo largo del que nos hemos tenido que enfrentar al cambio de la licencia de Gucci a un contrato de producción y a la difícil puesta en marcha de nuevos sistemas informáticos para la gestión del centro de distribución de Padoue, con el consecutivo impacto en los niveles de servicio y en nuestras oportunidades de pedido. Este hecho ha tenido un impacto significativo en los resultados económicos y financieros del grupo”, ha explicado el presidente ejecutivo Eugenio Razelli en un comunicado.

El directivo se ha mostrado optimista y se ha referido a “2018 como un nuevo comienzo para Safilo” con la llegada, a partir del 1 de abril, de su nuevo CEO Angelo Trocchia (ex-Unilever). El ejecutivo sucederá a Luisa Delgado, que deja la compañía tras haberla dirigido durante cinco años, periodo durante el que las licencias de Gucci y otras firmas del grupo Kering llegaron a su fin.

Desde el 1 de enero de 2017, la licencia de Gucci, con un peso de 350 millones de euros anuales, se transformó en un contrato de producción de cuatro años. A esta pérdida hay que sumar la de la licencia de Céline, marca del grupo LVMH. El grupo de lujo ha creado la empresa Thelios junto al óptico Marcolin, del que posee el 51% y quien ha pasado a estar a cargo de la colección de gafas de Céline. Para terminar, podría también estar en riesgo para Safilo la licencia de Dior, renovada hasta 2020, así como la de Fendi.

A tasa de cambio constante, el grupo espera que las ventas de sus marcas, aquellas que han permanecido en el perímetro del grupo, “sigan creciendo en 2018 y compensen la salida de Céline”. Asimismo, la compañía espera volver a despegar en los mercados maduros y aumentar las ventas en los países emergentes.

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