Hubert de Givenchy fallece a los 91 años

Inventor del estilo chic relajado, el fundador de la casa Givenchy ha fallecido este 10 de marzo de 2018 con 91 años. Hubert James Taffin de Givenchy, nacido en Beauvais en 1927, ha marcado la historia de la moda como uno de los pioneros del prêt-à-porter de lujo.


Hubert de Givenchy DR - DR

Su carrera arrancó en 1945 con 18 años, cuando el diseñador entró en la casa del modisto Jacques Fath, para hacerlo después a los talleres de Robert Piguet, Lucien Lelong y de Elsa Schiaparelli, donde ocupó el cargo de director de boutique en la plaza Vendôme de la capital francesa. Sus primeros pasos en el mundo de la moda de la época lo motivan para fundar, a sus 25 años, su propia casa. Bautizada Givenchy, la casa se instala en el número 8 de la rue Alfred de Vigny en París en 1952. “El mejor momento de mi vida”, declaró el modisto francés.

Ese mismo año, Hubert de Givenchy desfiló su primera colección, con la que marcó inmediatamente el estilo de la casa, en la que presentó un nuevo concepto, “los separables”. Diferentes modelos de faldas y partes superiores que podían unirse unas con otras, entre las que está la célebre blusa de lino blanca con mangas de volantes bautizada “blusa Bettina”, con una falda de gabardina.

Fue ese día cuando el modisto demostró por primera vez lo que se llamará la “democratización de la moda”, uniendo fantasía y clasicismo, para un estilo chic y relajado. Un año después, en 1953, Hubert de Givenchy conoce a Balenciaga y Audrey Hepburn, dos encuentros decisivos.

Balenciaga, su mentor

“Para mí, el mejor era M. Balenciaga, un hombre que posee la perfección de la prenda”, declaraba emocionado Hubert de Givenchy el 15 de junio de 2017 en Calais, durante la inauguración de una exposición de homenaje.

Una admiración que se remonta a su juventud. “Cogí el tren con 10 u 11 años en Beauvais, sin avisar a mi familia, para ir a París a conocer a Balenciaga. Llegué a la avenida George V, cogí el ascensor de la casa de costura y entré en un mundo maravilloso rodeado de modistos, maniquís y el olor de las telas. No logré, afortunadamente, verlo, porque imagino que mis diseños no lo hubieran seducido”. El joven hombre debería aún esperar algunos años hasta conocer al que se convertiría en su mentor.

Fue, finalmente, por coincidencia, cuando en Nueva York se cruzaron los dos hombres y nunca llegaron a separarse, llegando a acercarse geográficamente. Hubert de Givenchy movió en 1959 su casa de costura frente a la de Balenciaga en la avenida George V y pone en práctica los consejos del modisto español.

Su relación privilegiada duró veinte años, hasta la muerte del modisto español en 1972. Un largo periodo durante el que la casa Givenchy prosperó con el lanzamiento de su línea de prêt-à-porter de lujo “Givenchy Université” en 1954, la comercialización de sus primeros perfumes tres años después, el desarrollo de licencias (mantelería, calzado, joyería, corbatas)... y Jackie Kennedy, la duquesa de Windsor y Daisy Fellowes entre sus privilegiadas clientas.

Hubert de Givenchy y Audrey Hepburn

Pero la más fiel de todas fue Audrey Hepburn. “Llegó a mi vida de una manera adorable”, declaró Hubert de Givenchy en Calais en 2017. El encuentro tuvo lugar gracias a una amiga común que quiso presentarlos. Mientras el modisto esperaba conocer a Katherine Hepburn, fue la joven Audrey, vestida con un jean y una marinera quien se presentó para pedirle que hiciera los diseños para el film Sabrina de Billy Wilder.

Desde entonces, el diseñador y la actriz comenzaron una colaboración profesional que propulsó las creaciones de Givenchy en el cine y acompañaría la ascensión de la joven actriz, pero sobre todo de una sincera amistad.
El modisto vestirá a Hepburn en “Una cara con ángel” en 1957, en la legendario “Desayuno con diamantes” en 1961, “Charada” en 1963 y en “Cómo robar un millón de dólares” en 1966.

“La época ha cambiado”

El costurero francés que dijo que ser “un hombre feliz por hacer el trabajo con el que soñaba desde niño”, se retiró finalmente en 1995, siete años después de que la casa fuera comprada por el grupo francés del lujo LVMH y después de más de 40 años de creación. Lejos del universo de la costura, Hubert de Givenchy se dirige a las subastas, pasando a convertirse en presidente del directorio Christie’s y organiza varias exposiciones de sus obras en Madrid, La Haya y Calais entre 1997 y 2017.

Hubert de Givenchy siguió de cerca el mundo de la moda actual, con un pequeño punto de amargura. “La época ha cambiado” La bella época de la costura de las señoras Grès y Vionnet y de los Dior y Balenciaga… Las telas eran espléndidas y había lugares a los que poder vestirlas. Ahora no hay más moda, sólo hay modas. Esta época terminó cuando Saint Laurent decidió dejar la moda. Yo diría a los jóvenes que quieren seguir, que la mejor manera de aprender es ir a un estudio, porque es ahí donde hay una vida y un equipo. Es la mejor escuela”, decía el diseñador en junio de 2017.

Desde su salida, la casa Givenchy ha perpetuado la elegancia del modisto. John Galliano, Alexander McQueen, Julien MacDonald, Ricardo Tisci y actualmente Clare Waight Keller han sido sus sucesores en el puesto de director artístico, deseosos de celebrar el estilo de Hubert de Givenchy y rendirle homenaje en sus colecciones.

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